PODER PREVENTIVO
¿Quién atenderá mis necesidades? ¿Quién administrará mi patrimonio? ¿Quién gestionará mis asuntos personales?
Éstas y muchas cuestiones más son las que no nos dejan dormir a muchos de nosotros, en estos tiempos que corren, ya que la esperanza de vida en España es cada vez más alta y, por este motivo, aparecen cada vez antes enfermedades de tipo neurodegenerativas.
¿PORQUE HACER UN PODER PREVENTIVO?
Muchos de vosotros pensaréis ¿y que haré cuando no pueda valerme por mí mismo? Pues no hay que esperar a que uno no pueda valerse por sí mismo, hay que actuar antes, porque si esperamos a no tener capacidad de obrar, estaremos ante un caso de incapacitación judicial, cuyo proceso es largo y costoso y en el cual un juez nombra a un tutor siguiendo el orden que marca la ley y puede que ese orden no sea el esperado por nosotros.
Si, además, la persona designada como tutor, tiene que vender alguno de los bienes inmuebles que sean propiedad de la persona incapacitada, tendrá que pedir una autorización judicial para ello.
Pues bien, el poder preventivo evita el costoso y largo procedimiento de incapacitación judicial, en el cual podremos elegir a la/s persona/s que creamos más convenientes para desempeñar esa labor tan importante, como es el cuidado de uno mismo y velar por nuestros intereses personales y económicos.
Así se contempla en la ley 25/2010, de 29 de julio, del libro segundo del Código civil de Cataluña, relativo a la persona y a la familia
“No es preciso poner en tutela a las personas mayores de edad que, por causa de una enfermedad o deficiencia persistente de carácter físico o psíquico, no pueden gobernarse por sí mismas, si a tal efecto han nombrado a un apoderado en escritura.”
¿QUE TIPO DE PODER PREVENTIVO ME CONVIENE MAS?
Ahora es el momento de comentar los diferentes poderes que existen, pero no antes de definir la figura de un poder preventivo.
“Un poder preventivo es un documento notarial que permite a una persona designar a otra para que actúe representando sus intereses en caso de que llegase a carecer de la capacidad necesaria para manifestar su voluntad.”
Ahora bien, existen dos tipos de poderes preventivos:
Ø El poder preventivo en sentido estricto: El apoderado sólo podrá actuar desde el momento en el que su representado (la persona que ha otorgado el poder) sufra el estado de incapacidad previsto en el apoderamiento, no antes. Y para ello el poderdante determina como deberá justificarse su incapacidad, por ejemplo, con un certificado médico que lo acredite, o cuando se alcance un determinado grado de discapacidad psíquica y/o física.
Ø El poder preventivo con subsistencia de efectos en caso de incapacidad: El representante podrá hacer uso del poder desde el momento del otorgamiento, o desde la fecha que se especifique en el mismo, sin necesidad de esperar a que el poderdante sufra ningún estado de incapacidad. Pero, como su nombre indica, este tipo de poder seguirá subsistiendo cuando la incapacidad del poderdante se produzca.
Éste último es el más frecuente ya que en muchos casos el poderdante es incapaz psíquicamente, pero tiene una movilidad reducida y requiere de una persona que lo represente en las entidades bancarias, en los centros médicos, etc.
¿A QUIEN ELIJO REPRESENTANTE?
Es normal y a la vez importante, que nos hagamos esta pregunta, puesto que la persona elegida, puede, por ejemplo, enajenar todo o parte de nuestro patrimonio.
Lo recomendable es elegir a una persona de su máxima confianza como son: cónyuge, pareja, hijos, hermanos, padres. Si tiene más de un hijo también es aconsejable que todos sean apoderados de forma solidaria o mancomunada, a fin de evitar conflicto de intereses.
Y tampoco está demás elegir a un apoderado sustituto para el caso de fallecimiento del primer apoderado designado.
Si estamos ante la situación de no tener confianza con familiares más cercanos o simplemente no tener ningún familiar, se puede designar como representante a personas jurídicas o instituciones entre cuyos fines figure la protección de discapacitados o incapacitados en sus intereses personales y patrimoniales y que no tengan ánimo de lucro.
¿CÓMO OTORGO UN PODER PREVENTIVO?
Al igual que todos los poderes, el poder preventivo debe redactarse y autorizarse por un notario y constar en escritura pública. En ella se recogerá la identidad de la persona a quien se otorga la representación y se especificarán claramente las facultades que podrán ejercitarse, así como la forma de llevarlas a cabo y desde cuándo y en qué circunstancias.
El otorgar un poder de este tipo no es algo que tenga que ver con la edad, es más, se recomienda hacerlo cuanto antes porque si esperamos a última hora puede que ya sea demasiado tarde, no olvidemos que el notario es quien valora si dicho poderdante se encuentra en plena posesión de sus facultades mentales, en caso contrario, será un juez quien designe a un tutor a través del procedimiento de incapacitación, cuyos trámites hemos visto al principio de este post.
Recuerda que, en todo momento puedes modificarlo en lo que concierne a nombrar un nuevo apoderado o cambiar facultades o simplemente revocarlo, siempre y cuando el poderdante mantenga intacta su plena capacidad de obrar. Por eso no es ninguna tontería otorgar un poder preventivo hoy e ir adaptándolo según nos convenga en cada momento, aunque ello suponga tener un nuevo gasto.
¿DÓNDE QUEDA REFLEJADO EL OTORGAMIENTO DEL PODER PREVENTIVO?
En estos casos, el notario que autoriza la escritura de poder comunica al Registro Civil donde conste inscrito el nacimiento de la persona en cuestión, que ha ordenado disposiciones en previsión de una futura incapacidad y que ha designado apoderado.
En cualquier caso, cada modificación realizada en el poder se deberá comunicar de nuevo al Registro Civil correspondiente para que se realice la nueva inscripción.
¿QUÉ DOCUMENTACIÓN NECESITO?
Ø Documento Nacional de Identidad (DNI) en vigor.
Ø Nombre, apellidos y número de DNI de la persona o personas designadas como representantes.
Ø Indicar las facultades que podrán ejercitarse, así como la forma de llevarlas a cabo y desde cuándo y en qué circunstancias.
No es necesaria la presencia de la/s persona/s representantes ya que estamos ante un documento de carácter unilateral y no se precisa de la autorización de estas.
Asesoría Claret Humanes


Comentarios
Publicar un comentario